DOMINGO, 17 DE NOVIEMBRE DE 2019 





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ABRIL 1988

ENGLISH ABSTRACTS INSIDE ISSN 0213-8646

Editorial

¿HASTA CUÁNDO?

Una vez más, pero ahora desde este órgano de expresión de todos los que laboramos en la capacitación de los maestros, surge un grito de protesta, de enconada repulsa y de meditada desazón. ¿Qué pasa con la formación del profesorado? ¿Qué sucede con la cacareada reforma de los centros que hasta el presente se vienen ocupando de tal problemática?

El deseo de un cambio en profundidad viene de lejos. Durante 1980 vieron la luz: la obra de los profesores Gimeno y Fernández sobre la situación actual de las Escuelas Universitarias de Formación del Profesorado de EGB; el trabajo de los profesores Blat y Marín acerca de la misma situación a nivel internacional; una encuesta hecha por los profesores de la Escuela de Formación del Profesorado de Córdoba; la celebración del VII Congreso Nacional de Pedagogía (monográfico sobre la formación del profesorado); se reunió en Segovia una representación del profesorado de las Escuelas de Magisterio, bajo el patrocinio del extinto Ministerio de Universidades, al objeto de analizar la identidad de estos centros.

En el año 1981 se reunieron cerca de 500 profesores en Málaga, bajo el patrocinio del ICE de dicha Universidad, para elaborar las bases de un nuevo plan de estudios, y se publicó un estudio sobre la situación actual de las Escuelas Universitarias del Profesorado de EGB, realizado por un grupo de profesores de la Escuela de Murcia.

En 1982, en la Manga del Mar Menor, se reunió otro medio millar de profesores de distintos niveles de enseñanza (entre ellos un buen número lo fue de los centros universitarios de formación del profesorado), y la "Revista de Educación" elaboró un número monográfico sobre la formación del profesorado.

En 1983 apareció una publicación en la que se recogían las ricas experiencias de 10 años (1973-1983) de la formación de maestros al estilo "San Cugat", y en Barcelona se celebró el I Congreso de Movimientos de Renovación Pedagógica, habiéndose ocupado en profundidad uno de sus seminarios de la formación del profesorado.

Durante 1984, cuando las administraciones parecían que oían (aunque no escuchaban) la inquietud de buena parte del profesorado, se celebró en Madrid un simposio internacional sobre la formación inicial y el perfeccionamiento del profesorado, auspiciado por el Ministerio de Educación, y en el que el propio Ministro en persona presentó un nuevo documento conteniendo la alternativa socialista para la reforma de la formación inicial y permanente del profesorado.

El año 1985 fue un año de sosiego y de esperanza, en el que muchos de nosotros creímos que ahora "el cambio" prometido por los nuevos regidores socialistas iba en serio.

En 1986 aparecieron publicados los resultados de una consulta hecha a los propios interesados por Albuerne, García y Rodríguez; se creó eel llamado "Grupo XV de Expertos", encargado por el Ministerio para que concretara las directrices básicas emanadas del documento del 84, y también se publicaron tres libros sobre el tema de la formación del profesorado (Benejam, Guzmán y Villar Angulo). Por último, varios centenares de profesores y alumnos de las Escuelas de Magisterio han reflexionado sobre el mismo tema en el III Seminario Estatal de Escuelas Universitarias del Profesorado de EGB, celebrado en Teruel, continuando la labor iniciada en dos seminarios anteriores (Badajoz y Valladolid) y, aunque con una metodología y planteamiento distintos, intentando recoger y actualizar las frescas reivindicaciones de las antiguas Jornadas Estatales del Profesorado de Escuelas de Magisterio, celebradas en Madrid (1974), Barcelona (1975), Madrid (1976), Oviedo (1977), Sevilla (1978) y León (1987).

A la vista de este largo rosario de reflexiones, planteamientos, alternativas y modelos teórico-prácticos, no tienen más remedio que aflorar inquietantes preguntas: ¿No es suficiente ya? ¿Se necesita más tiempo de gestación para que la pertinaz y resistente criatura salga a pasearse a la plaza pública? ¿Aún más reflexión antes de llegar a la acción transformadora? Después de la promulgación de la LRU, la Administración pretendió templarnos el ánimo, prometiéndonos que todo llegará y afirmando que el retraso es debido a que no desea varias guerras simultáneas, pero que la ansiada y esperada reforma está en marcha, tal y como lo demuestra el trabajo realizado por el Grupo XV de expertos (todos ellos nombrados a dedo y trabajando de forma secreta, como en los viejos tiempos). Y al final, a pesar de las promesas de la administración socialista, en las que se propiciaba un auténtico cambio institucional, únicamente se nos ofrecen unas directrices básicas para un mero cambio de plan de estudios (que no aparecen publicadas en la sección de DOCUMENTACIÓN de este número porque no disponemos todavía de los documentos oficiales. Esperamos que cuando aparezca publicado este volumen de la revista, todos sus lectores tengan esas directrices elaboradas por el Consejo de Universidades).

Dado que el Ministerio ha anunciado que va a abrirse un periodo de tiempo para debatir sus propuestas y para poder enviar modificaciones, a continuación exponemos unas líneas maestras, las cuales entendemos que pueden ser la base de una profunda reforma del profesorado en nuestro país:

- Potenciación de departamentos interdisciplinares y no de tipo gremialista. Es decir, unos departamentos que integren en su seno a todo el profesorado implicado en la formación profesional del profesorado: pedagogos, psicólogos, sociólogos, biólogos y expertos en determinadas didácticas especiales, bien sea a nivel de cada centro, bien agrupando al profesorado de varios centros.

- Una formación profesional de igual rango para todos los profesores no universitarios, lo cual conlleva un mismo nivel de titulación y un mismo rango institucional de los centros universitarios y de los departamentos específicos encargados de esa misión, como asimismo de las condiciones de acceso y de titulación del profesorado encargado de formar al profesorado no universitario.

-Una formación general semejante, tanto a nivel científico-cultural como a nivel científico-profesional, para todo el profesorado no universitario, y una posterior especialización según niveles de enseñanza o áreas curriculares.

- Una seria orientación del alumnado (futuros profesores), que dignifique la profesión de maestro y evite las frustraciones de los estudiantes ingresados a voleo.

- Unas prácticas escolares, aparte de las efectuadas a lo largo de toda la carrera, en conexión con las distintas áreas del plan de estudios, de un año de duración como mínimo, realizadas al finalizar la carrera, pagadas y bien tutorizadas y evaluadas, que sean la base fundamental para el acceso a la docencia en la enseñanza pública.

- Establecimiento de conciertos con los mejores colegios de la geografía española, para que sean "centros colaboradores", permitiendo, así, no sólo la posibilidad de que los futuros profesores dispongan de colegios adecuados para sus prácticas, sino también para que el profesorado universitario encargado de la formación del profesorado pueda contrastar sus teorías con la práctica escolar cotidiana, a través de un continuo contacto con los profesores y los alumnos de dichos colegios.

- Puesta en práctica por parte de la Administración de un exigente y meditado plan de reciclaje y de perfeccionamiento del actual profesorado de las Escuelas Universitarias del Profesorado de EGB y también del de los institutos de Ciencias de la Educación y de las Facultades de Ciencias de la Educación.

Somos conscientes de que esa serie de principios enumerados no son exhaustivos, ni mucho menos. Sin embargo, pensamos que, por la evidencia de los mismos, permiten una moderna, seria y progresiva formación del profesorado en nuestro país. Asimismo, somos conscientes de que su realización puede producir disfunciones personales y laborales entre los profesores de los centros universitarios encargados de la formación del profesorado. Sin embargo, a nuestro juicio, el principio moral que debe regir las estrategias de actuación es éste: "por encima de los intereses personales, de clanes corporativistas, está el predominio de la calidad de la enseñanza y el servicio a un contexto socio-político democrático".

Para el logro de esta ansiada reforma de inmediato, nos asalta una inquietante pregunta: ¿Qué podemos hacer nosotros, desde esta modesta revista?

Como primera medida negarnos a aceptar más promesas de cambio y exigir soluciones rigurosas y democráticas. Después, reavivar el rescoldo de aquellos tiempos en que se hablaba de coordinadoras unitarias y asamblearias (no obstante, pensamos que hoy existen otros cauces de participación más operativos), en pos de una reforma de las Escuelas de Formación del Profesorado, tratando de lograr que los planteamientos corporativistas y mezquinos pasen a último lugar y en donde prime el enfoque universitario, científico, profesional y generoso, por humano, ante el grave e ilusionante empeño de formar a los formadores de la infancia y de la adolescencia.

Los seminarios estatales y regionales, la mesa permanente elegida en estos encuentros y la existencia de otros colectivos que puedan surgir movidos por los vientos de la imperiosa realidad, deben acelerar nuestra perspectiva y convertirse en revulsivos de una inercia alimentada por la Administración con su ejemplar pasividad.

Estas mismas páginas de la revista, periódicamente abiertas a todo el profesorado que se autoasigna la noble tarea de formar a los futuros maestros, puede ser un instrumento inestimable para aunar esfuerzos, relatar experiencias innovadoras, comunicar la metodología y los resultados de investigaciones rigurosas y, en definitiva, para formular alternativas globales o parciales de tipo institucional.

El Consejo de Redacción