VIERNES, 22 DE NOVIEMBRE DE 2019 





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DICIEMBRE 1997

ENGLISH ABSTRACTS INSIDE ISSN 0213-8646

Editorial

ANTE EL RETO DE LA NUEVA FORMACIÓN PROFESIONAL: TEMORES Y ESPERANZAS



En la monografía sobre Formación Profesional (FP) que ofrecemos en el presente número de la "Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado" damos cumplida cuenta, tanto en su introducción como a lo largo de los seis artículos que la componen, de la creciente importancia que la FP está adquiriendo ante los ojos de la sociedad.

Los cambios acelerados que se están generando en los sistemas productivos, la permanente eclosión de nuevas tecnologías, la imperiosa necesidad empresarial de no perder el ritmo, la profunda interrelación de la cualificación y reciclaje profesional con el crecimiento económico y el bienestar social, la creciente preocupación ante estos hechos por parte de todos: administraciones del Estado, sistema educativo, trabajadores, parados, jóvenes en formación o jóvenes que buscan su primer empleo..., están agudizando el interés que la FP viene despertando de manera creciente desde hace años.

La promulgación de la "Ley Orgánica General del Sistema Educativo (LOGSE, 1990)", el "Plan de Reforma de la Formación Profesional (1992)", (que desarrolla la LOGSE en lo que se refiere a la nueva FP inicial), y el "Programa Nacional de Formación Profesional (1993)" (que intenta coordinar las actuaciones de las administraciones laboral y educativa), están provocando, en el horizonte del año 2000, interesantes cambios en el mundo de la FP. Así, centrándonos en la FP inicial y echando una simple ojeada, a modo de ejemplo, a algunos datos recientes referidos en su mayor parte al territorio MEC, se puede constatar: 1) La progresiva implantación de estas nuevas enseñanzas: de los 135 títulos que constituyen el catálogo de la nueva FP, se han puesto ya en marcha un total de 98, 2) El creciente interés de los jóvenes por estos estudios: en el área de gestión del territorio MEC se han matriculado este curso, en los ciclos de grado medio y superior de la nueva FP, un 33% más de estudiantes que el curso pasado, 3) El progresivo ajuste entre la FP y el mercado de trabajo: un porcentaje significativo de los jóvenes que cursan estos estudios encuentran trabajo con facilidad, 4) La preocupación por la formación inicial y permanente del profesorado de este nivel, tan frecuentemente descuidada: durante el pasado verano más de 2.200 docentes de FP participaron en los 143 cursos de formación del profesorado convocados por la Secretaría General de Educación y Formación Profesional y en los que colaboraron doscientas empresas de todos los sectores del mundo productivo... Son datos que ponen en evidencia, por la vía del ejemplo, que el nuevo modelo de la Formación Profesional es un reto cargado de esperanzas.

Pero junto a las esperanzas, los temores y las cuestiones pendientes, como el lector podrá constatar con más detalle a lo largo de esta monografía. Aunque el nuevo diseño de la FP parece bien concebido, su puesta en escena coincide con un momento duro en el que las políticas de reducción del gasto público pueden provocar más de un descalabro. No estamos muy seguros de que nuestros gobernantes estén dispuestos a asumir el reto de invertir más y mejor en profesorado, en instalaciones y en dotaciones de material en los centros donde se imparte la nueva FP. Tampoco estamos seguros de que la formación inicial y permanente del profesorado de FP, ante la que parece observarse una cierta sensibilidad, vaya a ser potenciada con la intensidad y rigor necesarios. Por otra parte nos preocupa también el bajo nivel de relación entre los centros en los que se cursa la FP inicial y su entorno productivo, el insuficiente apoyo de los centros escolares a la inserción laboral de su alumnado, o la necesidad de mejorar las prácticas. Tampoco podemos pasar por alto que a pesar del relativo ajuste entre la nueva FP y el mercado laboral nuestros jóvenes saben perfectamente lo que al final les espera un mercado de trabajo contraido, la sombra amenazante del desempleo y los contratos basura.

Ya para finalizar queremos dejar constancia de un mensaje que, aunque básico, se arrincona con demasiada frecuencia en la práctica: es verdad que la FP tiene como principal objetivo convertir a los seres humanos en trabajadores cualificados, eficaces y productivos; es también cierto que una buena FP, y ahí está el "modelo dual" alemán para demostrarlo, es un instrumento de gran utilidad para el progreso de los pueblos; pero también es verdad que la FP no puede ser concebida como un mero y exclusivo instrumento puesto al servicio de la producción, por otra parte indispensable. Situándonos en una perspectiva crítica, la capacitación técnica debe quedar asociada a la función más elemental de cualquier educador: la de ser un mediador y un facilitador del desarrollo humano (y no un mero transmisor de técnicas o conocimientos), la de ayudar a que los seres humanos se conviertan en "personas". En personas libres, democráticas, responsables, críticas, tolerantes, maduras y felices, capaces de vivir, de comunicarse, de compartir, de ser y de disfrutar de la vida en todas sus dimensiones. Si resaltamos algo tan elemental es porque no estamos muy seguros de que quienes tienen en sus manos la responsabilidad de diseñar y de poner en práctica la nueva FP (Gobierno y profesorado) suscriban siempre "en la práctica" el mensaje que acabamos de explicitar. Si queremos de verdad que la nueva FP sea un instrumento al servicio de la construcción de un futuro mejor, una realidad portadora de esperanza, ahí queda señalado el camino: formar "buenos técnicos y profesionales", pero ante todo y en primer lugar formar "buenas personas". Personas capaces de comprometerse con la construcción de un mundo mejor, capaces de "imaginar" el mundo sin fronteras, sin injusticias, sin hambre y en paz que nos describía John Lennon en su emblemática "Imagine", y de poner su eficacia profesional y su capacidad productiva al servicio de "todos" los seres humanos.

EL CONSEJO DE REDACCIÓN